febrero 25, 2005

Aquellos días de lluvia...

Fue aproximadamente hace 7 años cuando llegamos a Cancún. Mi padre vivía en un modesto departamento en el centro de la ciudad. En ésa época siempre llueve, lluvia húmeda, diferente a las de Guadalajara. Me acuerdo que hacía calor y llovía a la vez, era relajante salir a la calle a mojarse. En ese entonces acababa de cumplir los 8 años. Fue demasiado extraño, irse a vivir a una ciudad la cual yo no conocía, irse a vivir con mi padre, aún teniendo el mar, no me agradaba Cancún, extrañaba demasiado Guadalajara: todos mis amigos y primos, la escuela, la familia...

Ahora muchas cosas han cambiado, y me agrada mas Cancún; aunque ahora mi padre está en el DF, y los primeros amigos que tuve cuando llegué ya no son tan amigos, siempre encuentro una nueva razón para que me guste mas ‘mi’ ciudad. He encontrado nuevos amigos, estoy en otra escuela, vivo en una casa diferente...

Estamos en Febrero, y es temporada de lluvias por acá, es por eso que siempre, por esta época del año recuerdo cuando llegamos a Cancún, pero lo recuerdo de una buena manera. Precisamente, ahorita mismo está lloviendo, desde el medio día, y ni siquiera está nublado, hay demasiado sol; un día perfecto para salir al parque a jugar y mojarse a la vez.

Y algo así hicimos hoy. En la mañana fue la feria de la ciencia y, como terminaba a las 12:00, nos dejaron salir temprano. Los de mi salón y algunos de segundo, nos habíamos puesto de acuerdo para irse a jugar “a la 29” (super manzana 29, son algo así como colonias), donde en medio hay un gran parque, con cancha y árboles que estaban desde antes que construyeran Cancún.

En el camino de la escuela al parque de la 29, empezó a llover y pasamos corriendo por un pequeño parque y luego un callejón hasta llegar a una escuela pública, cuya entrada era techada; ahí nos refugiamos hasta que la lluvia se calmara. Al llegar al parque directamente nos fuimos a los jueguitos –We!!! Nuestro niño interior de apoderó de nosotros...- absolutamente todos estaban mojados, pero fue divertido ver como Alonso ‘limpiaba’ el resbaladero y como Juán se dio un madrazo al caer del pasamanos. Tamara y yo nos subimos a uno de los árboles para arrancar tamarindos, estaban ácidos, pero muy ricos. Después llegaron los demás de segundo con el balón y nos fuimos a jugar a la cancha (que estaba llena de lodo por la lluvia. Jugamos durante una hora, aproximadamente y luego fuimos a comprar comida chatarra. Algunos se fueron, pero nosotros seguimos haciendo pendejadas. Después, seguimos subiéndonos a los árboles, árboles gigantes, y de ramas gruesas... divertido.

Después de eso Miguel, Yalet y yo acompañamos a Tamara a su casa. Dejamos las mochilas y fuimos a caminar por ahí. Después cada quién se fue a su casa.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Hola niño interior de Sebastián! Dile a tu adolescente exterior que te haga caso muy seguido... y que se divierta mucho y que venga pronto al DF! Dile también que le mando saludos y abrazos!

7:33 p.m.  

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